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Historia de Menorca PDF Imprimir E-mail
Publicado por admin   
WEDNESDAY 19 de SEPTEMBER de 2007 17:28

Historia de Menorca

 

Menorca está situada en el extremo oriental del archipiélago Balear, siendo la región española más levantina.

La atraviesa el paralelo 40 que pasa por Ciutadella.

La separa de la vecina Mallorca  un canal de 18 millas de amplitud mínima desde el Cap de Artuix hasta Capdepera.

Mahón dista 98 millas de Palma de Mallorca, 130 de Barcelona, 196 de Argelia, 218 de Marsella, 223 de Valencia y 230 de Alguer  (población de Cerdeña donde aún se habla el catalán). Tiene una longitud de 47,800 kms entre el cabo de Bajolí y el espolón de La Mola. La anchura máxima es de 19,500 kms, su perímetro es de 220 kms, siendo la superficie total 701,84 km2.

Geológicamente Menorca presenta dos regiones totalmente diferenciadas: la zona norte de tramontana y la sur de migjorn. La región del Norte, de unos 267 Km2 corresponde a las eras primaria, secundaria y cuaternaria. (El elemento primario es un fenómeno curioso que no se encuentra en las demás islas Baleares).

El sector de migjorn (de unos 435 km2) es  de carácter uniforme y pertenece a la era terciaria. No obstante, la división tradicional, tal como la conciben desde hace siglos la gente del campo, consta de cinco zonas claramente diferenciadas tanto por la morfología como, sobre todo, por los factores agrícolas: Tramontana, mitjania, migjorn, el cap de ponent (cabo de poniente) y el cap de llevant (cabo de levante).

El clima de Menorca es templado como consecuencia de su situación dentro de la zona mediterránea y su condición marítima. Las poblaciones del interior tienen temperaturas un poco más extremas que las de la costa.

Los fenómenos meteorológicos más acusados son la humedad y el viento, sobre todo el de tramontana, frío y seco. Las lluvias suelen ser frecuentes de Septiembre a Noviembre precedidas de tempestad a finales de Agosto.

El Factor humano:

Un hecho de gran importancia para comprender el pasado de Menorca es el constituido por los movimientos migratorios. Las inmigraciones registradas desde los tiempos más remotos son las siguientes:

Pobladores de la cultura troglodita.
Habitantes de los poblados talayóticos, en la Edad del Bronce
Fenicios
Griegos
Cartagineses
Romanos
Vándalos
Bizantinos
Musulmanes
Catalanes y mallorquines (conquista de 1287)
Ingleses
Judíos
Griegos, navegantes y comerciantes establecidos en Mahón
Franceses
Españoles

Las emigraciones corresponden, en primer lugar a los diferentes cambios de culturas y dominaciones que se sucedieron en Menorca. Otras emigraciones notables fueron las que se produjeron hacia Florida en 1768, a Argelia en el siglo XIX y posteriormente a América del Sur (Córdoba - Argentina- y Montevideo)

La Prehistoria:

Es de una importancia excepcional la cantidad de vestigios prehistóricos que se encuentran en Menorca, hasta el punto de ser considerada "museo prehistórico al aire libre".
Son casi 2000 los vestigios clasificados siendo su distribución muy diversa en las dos zonas en las que, como ya hemos dicho, se divide la isla geológicamente.

En épocas muy lejanas, cuando los movimientos de los llamados "pueblos de ultramar" condicionaban el poblamiento de los países mediterráneos, debieron llegar a las costas menorquinas, en frágiles embarcaciones, arrastrados por la furiosa tramontana. Ellos fueron los primeros en habitar las numerosas cuevas que encontraban en los barrancos, agrandándolas y acomodándolas a sus necesidades. De esta forma se inicia en Menorca la cultura troglodita o de las cuevas.
Las grutas eran naturales o modificadas por el hombre. Abiertas al nivel del suelo, subterráneas o altas en los acantilados; con entrada redonda, oval, rectangular o trapezoidal, de una o varias cámaras; con o sin columnas.

Una de las señales inequívocas de que las grutas sirvieron de habitación era el agujero circular abierto en el techo, para dejar salir el humo cuando el frío, el viento y la lluvia impedían encender las hogueras delante de la entrada.

Hay cuevas aisladas o en grupos, en ocasiones lo suficientemente numerosas como para formar verdaderos poblados trogloditas. El más importante es el de Cales Coves y a éste le siguen los poblados de Cala Morell, Macarella, Torreta Saura, Barranc d'Algendar....

Muchas de estas cuevas sirvieron posteriormente de sepulturas. Más tarde algunas fueron habilitadas por los payeses como establos, almacenes, pajares o incluso aljibes.

A pesar del gran número de cuevas descubiertas, sin duda hay más, que escondidas en medio de la vegetación de los barrancos o entre rocas y acantilados guardan celosamente el misterio milenario de las gentes desconocidas que las habitaron.

Dentro de algunas cuevas, así como en las paredes de los barrancos se han encontrado incisiones rupestres muy estilizadas: hombres, animales, peces, redes, barcos, dibujos geométricos ....

La Cultura talayótica:

Es la época de mayor esplendor de la prehistoria menorquina, que se caracteriza por la abundancia de colosales monumentos megalíticos. Data de una edad relativamente tardía dentro de la cronología prehistórica: el Periodo del Bronce que comienza entorno al año 1600 y dura hasta el 200 a.C. aproximadamente.

El hombre de esta época deja de habitar las cuevas, construye casas de madera; se hace agricultor, ganadero y forma poblados que defiende con murallas y torres. Llevado por sus creencias religiosas y por el culto a los muertos, levanta con gran esfuerzo los colosales monumentos que hacen de Menorca una región privilegiada para el estudio de la prehistoria. La denominación de esta cultura deriva del monumento más característico y extendido en la isla: el Talayot. El nombre procede del árabe "atalay" en el sentido de edificio alto para vigilar.
Además de los talayots existen en Menorca una extensa tipología de monumentos y vestigios prehistóricos como los de defensa militar (Son Catlar, Torre d'En Gaumes,...)

Los conmemorativos como los menhires (Torralba d'En Salort); los religiosos por excelencia, propios y exclusivos de Menorca como la taula, formada por dos grandes piedras, una vertical y la otra horizontal y los funerarios como las navetas (la Naveta d'Es Tudons)


Aún en pleno esplendor de la cultura talayótica Menorca fue visitada por pueblos que bien por su afán comercial o bien por el de conquista atravesaron el Mediterráneo. Los fenicios estuvieron en Menorca como se desprende de algunos objetos metálicos y de vidrios de colores encontrados. Según los etimologistas fueron ellos quienes dieron nombre a la isla en honor a su dios Baal. También la denominaron Nura, derivado de Nur, que en lengua fenicia equivalía a fuego, como si se refiriesen a "tierra de fuego".
También los griegos pisaron tierras menorquinas.
Hacia mediados del siglo V a.C. los cartagineses ocuparon Menorca en una dominación exclusivamente militar.
En el año 123 a.C. los romanos conquistan las Islas Baleares que reciben entonces el apelativo de "Balearicus" Balearis Major o Majórica y Balearis Minor o Minòrica.
Las Baleares dependían políticamente de la provincia de la Hispania Citerior que tenía como capital la importante ciudad de Tarragona. Posteriormente, en los últimos coletazos del Imperio Romano, las  Islas Baleares formaron una provincia separada.
Su obra más importante fue la de abrir caminos y comunicar a las diversas poblaciones de la isla. También son notables los hallazgos arqueológicos entre los que destacan las sepulturas, los mosaicos, las inscripciones, las estatuas de bronce, la numismática, los objetos de orfebrería, elementos arquitectónicos y la cerámica.

En el año 427 las I. Baleares caen en manos de los vándalos. Son fanáticos que persiguen cruelmente a la iglesia Católica.
En el año 534 los bizantinos arrebatan el poder de la isla a los vándalos y pasaron a depender del Imperio de Oriente. Es entonces cuando se restauró el culto católico en la isla.

DOMINACIÓN MUSULMANA

A finales del siglo VII los musulmanes tomaron el norte de África a los bizantinos  quedando sólo  las Baleares que, sin defensa, no tardaron en sucumbir ante la fuerza de expansión islamita. Los vestigios musulmanes que quedan en Menorca son de carácter espiritual y material.

MENORCA TRIBUTARIA DE ARAGÓN

En 1232 el rey Jaime I el Conquistador que estaba en Mallorca para someter a los moros que se habían levantado en las montañas, envía las galeras a Menorca para pactar con la isla su rendición o sumisión a la Corona de Aragón. El resultado es un pacto tributario que se respeta hasta 1282, cuando Pedro III, el Grande, de paso por Menorca en dirección a África es traicionado por los dirigentes árabes de la isla.
Pedro III intenta la reconquista pero muere antes de conseguirlo y y le sucede Alfonso III quien, finalmente, el 17 de Enero de 1287 y tras numerosas contiendas arrebata la isla a los musulmanes.

Tras la reconquista, la suerte de la población árabe restante se diferenciaba según fuera su situación social  y económica. De acuerdo a las duras normas de la época, los ricos y socialmente bien situados fueron respetados, mientras que los pobres, incapaces de pagar el rescate, fueron esclavizados.
Los vencidos se mezclaron con la población cristiana y tomaron apellidos catalanes.

Jaime II de Mallorca realiza una magnífica obra en favor de Menorca. Si su sobrino y antecesor Alfonso III había conquistado la isla, el monarca mallorquín sería el gran organizador; el ordenador prudente de todas las estructuras que cubrían la vida medieval menorquina. Fundó nuevas villas como la de "Ihalor", reconstruyó las murallas y se encargó del famoso documento denominado "Pariatge", reglamentación hecha conjuntamente con el Obispo de Mallorca, de las iglesias parroquiales y filiales existentes en la isla.

Menorca se incorpora al reino catalano-aragonés en el año 1343, cuando Pedro IV de Aragón fue coronado rey de Mallorca. En este mismo año y por decreto del monarca se consolidan los privilegios de Menorca aumentados en cartas reales. Crea el consulado del Mar y además otro cargo administrativo que le concedía a Menorca el derecho de representación en las cortes catalanas.

Posteriormente a la muerte de Martí el Humano, la isla sufre varios procesos de decadencia donde a la negligencia de los gobernadores de la isla se suman los partidos que degeneraban en bandidaje y las amenazas de los bárbaros que ocasionaron el abandono de la agricultura en las zonas costeras. Todo ello contribuyó a que Menorca se empobreciera y despoblara rápidamente.
Por este motivo Alfonso V, el Magnánimo, procura repoblar la isla aunque no precisamente de "buena gente catalana" sino absolviendo de cualquier crimen a todos aquellos que quisieran venir a establecerse en la isla, lo que a la larga causaría numerosas y graves perturbaciones.
La anarquía llega a su máximo esplendor en 1451-1452 dividiendo a los isleños y haciendo estallar una larga guerra civil. Resumiendo, la vida menorquina se tornaba cada día más difícil y peligrosa y como suele suceder, a las violencias y disensiones políticas se unía una gran decadencia moral.
En cuanto a la arqueología medieval, en general es pobre. Como únicos edificios religiosos medievales, tenemos la iglesia principal de Ciutadella, hoy catedral de Menorca, comenzada a finales del siglo XIII en el lugar de la antigua mezquita. Es un bello ejemplar del gótico catalán.
Otro edificio de la época es la ermita de la Mare de Déu de Gracia de Mahón, obra del s. XV.
Como edificios militares destacan el Arco de San Roque y algunas torres de defensa como Torre Saura, Torre d'En Quart,...

En la numismática cabe señalar las monedas hechas en Menorca por orden de Alfonso V
De la misma época y fuera ya de la arqueología, tenemos el nacimiento de la famosa fiesta popular de Sant Joan en Ciutadella, que posteriormente se extendió a los demás municipios de la isla.

En el siglo XVI la expansión del Imperio Turco que dominaba casi todo el Mediterráneo y ocupaba media Europa y, las alianzas  mantenidas con los reyes franceses para combatir a los españoles determinaron los ataques sufridos en las costas isleñas, provocando la destrucción de las dos poblaciones más importantes de la isla: Mahón y Ciutadella.

El primer asalto fue en Mahón en el año 1535 por el temido Haradín, Barba Roja, quien con sus tropas arrasa la ciudad, incurriendo en violaciones, asaltos, pillaje, asesinatos e incluso quema de los archivos.

Posteriormente, en 1558, la misma situación se produjo en Ciutadella con el desembarco de 15000 turcos que asediaron la ciudad.

El siglo XVII es interesantísimo para el conocimiento del pasado de Menorca. Por un lado la organización social con la figura del gobernador cuya máxima preocupación fue la fortificacón de la capital y las costas menorquinas.
En este periodo se sustituye al gobernador residente en Ciutadella por el alcalde del Castillo de San Felipe.
El estamento que por entonces regía la vida administrativa de Menorca era la llamada Universidad. Estaba situada en Ciutadella y compuesta por cuatro jurados, uno por cada estamento de la sociedad: el militar, de los nobles y caballeros; el de los ciudadanos, la burguesía; el de los campesinos o payeses y el de los artesanos.
Además de la Universidad General de Menorca y particular de Ciutadella, existían tres universidades foráneas: la de Mahón, la de Alayor y la de Mercadal.

La aristocracia también jugó un papel de gran importancia, de tal manera que la vida social, política, militar y económica de Menorca no se podía concebir sin la influencia que ejercieron los nobles y caballeros.
Los militares constituían un elemento importante en aquellos tiempos en que la isla estaba constantemente asediada por los enemigos de España y las incursiones piratas.
Los ciudadanos eran la gente de carrera (abogados, escribanos, notarios y médicos más bien teóricos que prácticos). Y, finalmente, las instituciones eclesiásticas, cuya máxima figura era la del Reverendo y muy Ilustre Señor Pavorde de Menorca, que tenía voz y voto en los sínodos de Mallorca.
Se trataba de una época dedicada al culto divino y festividades religiosas como única alternativa cultural.

Fueron numerosas las calamidades naturales: sequías, plagas de ratas, orugas, langostas, .. que ocasionaban hambre y penuria en la población y cuya consecuencia fueron las enfermedades de cólera y pestes.
Además de estas calamidades, los menorquines se enfretaban a continuas incursiones de piratas así como a las fechorías de los salteadores de caminos, que habitaban las cuevas de los barrancos y hostigaban a los viajeros que iban de un pueblo a otro.

La arquitectura del siglo XVII es muy interesante y se reduce a cuatro clases diferentes:

1.- Edificios religiosos como el convento de la "Mare de Déu del Socors", de frailes agustinos en Ciutadella.
2.- Los edificios militares como la reconstrucción de las murallas de Mahón y Ciutadella.
3.- Entre los edificios civiles sobresale la Casa Consistorial de Mahón, así como algunas de las casas nobles de Ciutadella.

Un episodio de la Guerra de Sucesión determina que Menorca pase, durante casi todo el siglo XVIII, a depender de las primeras potencias que se disputaban la hegemonía del Mediterráneo: Francia e Inglaterra. El motivo fue la privilegiada situación estratégica de la isla; la importancia del puerto de Mahón y la fortaleza de San Felipe que defendía la entrada.

En 1708 las tropas anglo-holandesas invaden Menorca, arrebatándole el poder a Felipe V, lo que se hizo definitivamente público en 1713. El gobernador Richard Kane traslada la capital insular a Mahón. Construye la carretera llamada "Kane's Road" que aún hoy perdura como camino vecinal. Protegió eficazmente la agricultura y la ganadería y reglamentó la administración , la industria y el comercio.

En el año 1756 los franceses invadieron la isla rindiéndose los 300 soldados ingleses que la defendían. La obra principal de los nuevos dominadores fue la fundación del pueblo de San Luis (en honor a Luis XV, rey de Francia).

También, durante la dominación francesa, se rehizo el "Camí de Cavalls" (camino de caballos), que posiblemente fuera originario de la Edad Media y que forma una circunvalación recorriendo toda la costa.
Esta dominación fue breve, entre 1756 y 1763, año en el que el Tratado de París obliga a Francia a devolver Menorca a sus antigüos dominadores: los británicos.
En 1771 el general Moytin mandó construir un nuevo Arrabal cerca de San Felipe que se denominó George-Town en honor al rey inglés Jorge III y que hoy es Es Castell.

Menorca pasó nuevamente a ser española bajo el reinado de Carlos III, que en deferencia a Francia, nación aliada por un Pacto de Familia, nombró al francés duque de Crillón comandante general. En esta época se ordenó la destrucción del Castillo de San Felipe, cuya obra había comenzado en el siglo XVI bajo el mandato de Carlos I.

En 1798 Menorca volvía a ser inglesa tras las incursiones de esta flota  primero en el Puerto de Addaia y Cala Molí y finalmente en Ciutadella. El 15 de Noviembre de 1798 el general Quesada se rindió ante las tropas inglesas comenzando así la tercera dominación británica.

No obstante, en 1802 y por el Tratado de Amiens la isla volvió a formar parte y esta vez  definitivamente de la corona española.

Con las mejoras hechas durante las dominaciones inglesas en caminos, fortalezas, industria, ganadería y comercio, todos los sectores de la isla se vieron claramente reforzados en el siglo XVIII.
Uno de los aspectos más importantes de la cultura menorquina del siglo XVIII, en sus últimos decenios, fue el nacimiento de un movimiento literario que continuó durante el primer tercio del siglo siguiente y que formó una verdadera "epoca menorquina" dentro de la literatura catalana.

Se refiere a la "Sociedad Mahonesa de Cultura" creada el 30 de Abril de 1778.

Otros datos culturales de interés de aquella época fueron la primera publicación de la historia de Menorca. La obra del pintor Giuseppe Chiesa reproduciendo a los personajes así como los hechos históricos de la Menorca de aquellos años.
La arquitectura del siglo XVIII presenta en Menorca monumentos de diferentes estilos y finalidades como la iglesia de Sant Francesc de Mahón de estilo gótico-decadente (1719-1792).

De estilo barroco es la iglesia del Roser, de Ciutadella (1705-1750), mientras que la iglesia y ex-convento del Carmen de Mahón es de estilo neoclásico (1726-1750). La ebanistería tuvo una gran importancia, produciéndose en ese periodo muebles de lujo de tipo inglés para las casas señoriales.

En la primera mitad del siglo XIX la vida económica de los menorquines era muy precaria, por lo que se produjeron numerosas emigraciones tanto a Alger capital como a la población de Fort de L'Eau.

En el año 1835 la ley desamortizadora de Mendizábal extinguió la vida de los seis conventos existentes en la isla.
En 1860 desembarcó en la isla la reina Isabel II acompañada de otras autoridades.
En 1867 llegó a Menorca el primer almirante de los Estados Unidos de América David G. Ferragut, hijo del ciutadelano Jordi Ferragut.

En el aspecto cultural, además del florecimiento literario no faltan en la Menorca del siglo XIX personajes ilustres, algunos con influencia fuera de la isla. Aunque muchos de ellos fueron hijos del siglo XVIII, manifiestaron su plenitud en este siglo, como el pintor mahonés Pascual Calbó Caldes /1752-1817) director de la Academia Imperial de Bellas Artes de Viena.
El Dr. Mateu Orfila Rotger (Mahón 1787- París 1853); Josep Mª Quadrado (Ciutadella 1819- Palma 1896).
Entre las obras arquitectónicas resalta la fachada mayor de la catedral, así como muchas casas señoriales de Mahón y Ciutadella.

A partir de 1868, coincidiendo con el triunfo de la Revolución, comenzó la expansión urbanística de las poblaciones menorquinas. Se destruyeron las murallas de Mahón y Ciutadella sacrificando la tradición en favor de las nuevas corrientes higiénicas y a las exigencias del crecimiento demográfico. Se construyeron calles "anchas" e incluso en las zonas costeras empezaron a florecer las casas de veraneo.
La apertura de la primera fábrica de calzado en 1853 fue el comienzo de una nueva industria que constituyó la base de la economía del momento perdurando hasta finales del siguiente siglo.
A ella le siguió la industria de la bisutería, también muy floreciente dentro de la economía menorquina.

La construcción en el año 1860 de la carretera general Mahón-Ciutadella aumentó la comunicación entre las poblaciones del interior y, en cuanto al exterior, el primer correo entre Mahón y Barcelona que hacía escala en Alcudia, se estableció en 1854.A finales del siglo XIX y comienzos del XX hubieron grandes emigraciones a Cuba, Córdoba de Argentina y a Montevideo.




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