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Es Mercadal

 

Introduccion

Este término menorquín es el segundo más grande, con una extensión de 134 km. cuadrados. Limitado al Este por Alaior, al Sur por Es Migjorn Gran y al Oeste por Ferreries; la mayoría de sus casi 2.400 habitantes se concentran en su núcleo, al pie del Monte Toro y en Fornells. Gran parte del territorio está declarado como área natural protegida por el Parlament de les Illes Balears gracias a sus valores singulares ecológicos y a la riqueza de su patrimonio arqueológico.

El litoral cuenta con dos puertos naturales, el de Fornells, donde tiene su base la flota pesquera artesanal, y el Addaia, que desarrolló una intensa actividad comercial durante los primeros siglos de nuestra era. En la costa norte también hay modernos centros turísticos, como Son Parc, Arenal d’en Castell o Playas de Fornells; y calas vírgenes como Binimel.là o Cavalleria, en el punto más septentrional de la isla.

Rodeado de fincas rurales, el pueblo de Es Mercadal, durante siglos, tuvo su principal fuente de ingresos en la agricultura y la ganadería, además de una importante actividad de marcado carácter comercial y artesanal. Actualmente,  Es Mercadal, tiene un reconocido prestigio por su gastronomía y repostería, así como por la fabricación de las típicas avarcas. Entre el rico folklore de la región, ligado a las tradiciones de la sociedad rural, destacan sus fiestas patronales, que se celebran en el mes de Julio.

Historia

Los orígenes del pueblo de Es Mercadal se remontan a la conquista de Menorca por el rey Alfonso II de Aragón en 1287. Su ubicación, al pie del Toro, se corresponde con la tradición europea de las ciudades nacidas en la ruta de los santuarios de culto mariano.

Asimismo, las primeras noticias existentes sobre el asentamiento de la población en el municipio proceden del historiador romano Plini, que en el siglo I ya cita la existencia de una villa denominada Saniceram, situada en la costa Norte y unida al Toro por una calzada.

En el siglo XII, expulsados los musulmanes de sus tierras, éstas se repartieron en propiedad entre los vasallos catalanes del rey. Un grupo de colonos procedentes de Gerona se asentaron en los terrenos situados a pie del Toro y levantaron una capilla consagrada al patrón de su ciudad originaria, San Narciso.

Completando la nueva estructura social nacida con la Conquista, el rey Jaime II establece, en el año 1301, la celebración semanal de tres mercados en la isla, dos de los cuales se celebraban en las poblaciones principales: Ciutadella y Mahón, y un tercero en el centro de Menorca, en las inmediaciones de la nueva parroquia de San Narciso.

Entorno a este mercado y a la misma capilla, se desarrollaría el primer núcleo de población que hoy conocemos con el nombre de Mercadal. (Aunque el nombre de Pobla del Mercadal- que aparece, en latín, en algunos textos de la época como Mecatallus- se ha atribuido a la existencia de aquel primer mercado, también es cierto que, tanto este topónimo como el de Fornells, existen en la geografía de Gerona, de donde proceden muchos de los colonos establecidos en la zona).
En un principio, la parroquia de Sant Narcís, que en 1431 adopta la adoración actual de San Martín, dependía administrativamente de la Santa Cruz de Lluriac, si bien ésta desapareció en pocos años. En 1455, el término municipal contaba con 160 casas, 44 de ellas  en los alrededores de la iglesia de San Martín, y 640 habitantes.

En este núcleo de población tenía la sede la Universidad de la Pobla del Mercadal y Castillo de Santa Águeda, formada por dos jurados y diez concejales, que dependía de la Universidad General con sede en Ciutadella. La Universidad de Mercadal tenía potestad para decidir sobre los acontecimientos de la vida ciudadana que tenían lugar en el tercio central del territorio menorquín, incluyendo la mayor parte del actual municipio de Ferrerias, que se segregó en 1831, y el de Es Migjorn Gran, que se constituyó municipio autónomo el 1 de Enero de 1989.

 

Prehistoria

Al lado del pequeño puerto de Sanitja, situado en la orilla Oeste del cabo de Cavalleria, está uno de los más importantes yacimientos de la época del bajo imperio romano existentes en las Baleares. Se trata de los restos de un poblado romano, de aproximadamente 18.000 m2 de extensión, que el historiador Plini el Viejo cita con el nombre de Saniceram en el siglo I.

Esta población estaba unida originalmente con el Toro mediante una calzada romana de la cual aún quedan algunas huellas en las inmediaciones de la basílica paleocristiana de es Molinet del cap des Port (Fornells) y en Cavalleria.

También son destacables los descubrimientos hechos en las cuevas artificiales de Addaia (donde se han encontrado restos de cerámicas del siglo II a. de C., que parece que proceden de un naufragio), la Albufera, Bindonís, y la playa de Son Nadal.

Los restos talayóticos mejor conservados se encuentran en las fincas de Sa Roca, Son Tema, Binial.làs y Rafal Roig, donde hay un singular talayot de planta circular y cinco metros de alzada con dos portales de acceso y un pasadizo en forma de espiral. Las sepulturas descubiertas en el Pla de Sa Creu delatan la existencia de una necrópolis donde se hacían rituales de incineración durante los siglos I y II.

Otro yacimiento importante está en el caserío de Rafal des Frares donde se han econtrado pequeños bronces que representan un mozo desnudo en actitud de carrera, datado hacia el año 500 aC. y una harpía o sirena que podría pertenecer al siglo V.

 

Turismo

La belleza de la costa Norte del municipio de Mercadal ha propiciado el desarrollo de diversos núcleos urbanos turísticos donde se pueden encontrar playas de aguas incomparablemente limpias, con una elevada calidad de servicios para el visitante y una extensa oferta de actividades para el tiempo libre.

La carretera de Mahón – Fornells es el eje de comunicación principal entre los diferentes centros turísticos de la costa Norte. La tranquila urbanización de Son Parc, integrada en una zona de pinares, es elegida como lugar de veraneo por numerosos aficionados al golf.

La playa, donde los jóvenes practican deportes como el surf o el voleibol, cuenta con dunas de arena fina y una arboleda que ofrece el descanso de su sombra.

La urbanización de Arenal d’en Castell también cuenta con una playa magnífica, que en los últimos años ha sido galardonada con la bandera azul de la Comunidad Europea por la limpieza de sus aguas y por la calidad de sus servicios. Muy cerca está Covas Novas y Na Macaret, que tienen un pequeño embarcadero con todo el encanto de los pueblos pescadores.

Más apto para la navegación deportiva es el puerto de Addaia, de tres kilómetros y medio de longitud, donde hay dos islotes desiertos: la isla Grande y la isla Pequeña. En el período romano, esta estrecha bahía fue un foco comercial muy activo, tal como lo demuestran numerosas ánforas que se han extraido, procedentes de antiguos naufragios. El 27 de Noviembre de 1798, el desembarco de las tropas británicas en esta bahía iniciaba la tercera y más corta de las dominaciones inglesas en la isla, que se extendería hasta 1802.

En las inmediaciones de la bahía encontramos dos huellas importantes de las dominaciones inglesas del siglo XVIII: la torre d’en Bulles, construida en el año 1799; y unas antiguas salinas explotadas por una colonia griega alrededor de 1750.

Paseo

Situado en el mismo medio de Menorca, Mercadal es un cruce de caminos entre las principales poblaciones de la isla, un punto de visita obligado para conocer el estilo de vida tranquila y la hospitalidad de los menorquines.

Un alegre paseo ajardinado, que corre paralelo a la carretera general uniendo el “Molí des Racó” con la rotonda de entrada al pueblo, da la bienvenida al visitante. Antes, si el viajero llega procedente de Alaior o de Mahón, le habrá llamado la atención la roca del Indio, que cuenta con un mirador en la cuneta de la carretera, y la antigua fábrica de harina, donde hoy aún se muele el trigo para elaborar el pan. Se trata de uno de los denominados molinos de fuego, como se denominaban los molinos de tracción mecánica, en contraposición a los de viento.

La Plaza es el centro de la vida ciudadana del pueblo, el lugar de encuentro de sus habitantes. De ella salían, antiguamente, los caminos que conducían a Alaior, Ferreries, Fornells y la costa de Cavalleria, que formaban las principales calles de la localidad entorno a las cuales se agrupaban el resto de viviendas. En las inmediaciones de la Plaza están las casas consistoriales, en cuya fachada se ha conservado intacto el escudo del municipio.

Desde el Ayuntamiento sube una escalinata hasta la parroquia de San Martín, edificio construido en el siglo XVII sobre la antigua ermita. El templo, adosado a la casa rectorial, cuenta con cuatro capillas laterales que confluyen, a través de arcos ojivales, en una sencilla vuelta de cañón.

Partiendo del mismo centro de la Plaza, hacia Ferreries, estamos delante de uno de los elementos más emblemáticos del pueblo, el aljibe construido por orden del gobernador británico Richard Kane en 1735 con el fin de recoger el agua de lluvia. Hoy en día, aún hay muchas personas que acuden al aljibe, los sábados a primera hora de la mañana, para poder llenar sus cántaros y garrafas, como lo hacían antiguamente los vecinos de la localidad.

 

Gastronomia

Los pueblos de Mercadal y Fornells tienen, en toda la isla, una merecida fama por su buena cocina.La auténtica especialidad de los restaurantes del municipio son los platos típicos menorquines, cuyo principal secreto raya en la utilización de los ingredientes más naturales y saludables: los peces capturados por la flota menorquina, que sigue empleando técnicas artesanales, y los productos de la tierra cultivados por los payeses.

La actividad del puerto de Fornells hace que se puedan probar algunos de los pescados y mariscos más deliciosos en platos como los calamares rellenos, la caldereta de pescado, la pintarroja, la rayada, el raño (cap roig), la panadera y las sopas de pescado. Cenar caldereta de langosta delante de la bahía iluminada de Fornells ha supuesto un auténtico ritual para los visitantes.

Algunos de los platos menorquines más tradicionales que aún se siguen preparando en Mercadal son el “oliaigua amb figues”, las berenjenas y calabacines rellenos y el arroz de la tierra, las patatas al horno con carne, pescado, pulpo o cebolla, habas y fideos y la calabaza amarilla con judías.

La repostería tiene también un lugar privilegiado en Mercadal, pueblo famoso por sus pastas dulces elaboradas a partir de antiguas recetas. Además de los amargos y los carquinyols, preparados con almendras, el visitante puede saborear los caramelos de crocante, los mantecados, las crespellines, los pastissets y los palos.

Fiestas

Las fiestas patronales, de las cuales el protagonista indiscutible es el caballo, constituyen la manifestación popular más genuina de las tradiciones menorquinas. Las primeras fiestas mayores del municipio son las de Mercadal, que se celebran la tercera semana del mes de Julio bajo la adoración de su patrón, San Martín.

Aunque resulta difícil fechar el origen de estas fiestas, cuya tradición se remonta a la Edad Media, se sabe con certeza que originalmente se desarrollaban al comienzo del verano con motivo de la festividad de San Juan, después de terminar en el campo las tareas de segar y batir.

Las fiestas, antiguamente, las organizaban cofradías religiosas, de las que formaban parte los integrantes de la cabalgata, que son un reflejo de los diferentes estamentos de la sociedad menorquina medieval. Forman la comitiva un representante del poder civil, el caixer batle, envestido con la simbólica vara de alcalde; un representante del estamento eclesial, el caixer capellà; y otro de los payeses, el caixer pagès. Los acompaña el caixer fadrí, elegido entre los más jóvenes, que lleva la bandera de las fiestas y un caixer casat.

La fiesta se desarrolla de acuerdo a unos protocolos que sirven para que la celebración se mantenga fiel a la tradición, y que rigen hasta el último detalle, desde el orden en que se han de llevar a cabo hasta la vestimenta de los componentes de la cabalgata. Los caballos salen engalanados, con las crines cuidadosamente trenzadas, y todo tipo de ornamentos y cintas de colores.

El fabioler (el flautista), un joven montado en un asno, va abriendo paso a la comitiva. Ante los primeros sonidos del tambor y la flauta, la multitud guarda silencio respetuoso para ver desfilar la cabalgata. Al llegar a la plaza, los caballos botan y danzan entre el gentío al ritmo de la música del típico jaleo. Este acto, seguido de una ceremonia religiosa en honor de San Martín, se hace la víspera de la fiesta, durante la tarde, hasta altas horas de la noche; y el domingo por la mañana. Al terminar, los jinetes, que se denominan caixers, son galardonados con una caña verde para su montura y una cucharilla de plata.

La fiesta de San Antonio, que se rige por unos protocolos similares, se celebran una semana más tarde en un escenario excepcional, el puerto de Fornells, donde muchos jóvenes se tiran al agua antes de terminar el jaleo. Las fiestas celebradas en honor de San Nicolás son, en cambio, las últimas que se celebran durante el verano menorquín. Por eso se suele decir que “San Nicolás cierra las fiestas con llave”. En este caso, el “jaleo” se hace el sábado a la tarde en la plaza de Mercadal, y el domingo por la mañana en el Toro, después de la vistosa subida de la comitiva, que acompañan, a pie, numerosos menorquines y visitantes.

 

Agricultura

La agricultura y la ganadería han sido, tradicionalmente, la principal fuente de recursos de Mercadal. Actualmente, la actividad ganadera de las fincas sigue siendo fundamental para el municipio, no sólo porque se elabora el conocido queso con denominación de origen “Mahón”, muy apreciado en todo el país, sino también porque constituyen una garantía de conservación de las tradiciones menorquinas y del singular paisaje interior de la isla.

Un paisaje caracterizado en el invierno por las praderas verdes destinadas al pasto de ganado, y configurado por su retícula de paredes de piedra, levantadas pacientemente, y sus típicas barreras de madera de acebuche. La toponomía de las fincas del municipio delata, en muchos casos, sus orígenes árabes, como es el caso de aquellos caseríos cuyos nombres comienzan por la partícula “bini” ( como Binigurdó, Binicodrell, Binifabini y Binidonaire) o “al” (como Alcotx, Albaida, Albranca, etc).

La necesidad de aprovechar el agua de lluvia, un elemento especialmente valioso en una isla, es una constante en la construcción rural menorquina, a través de la adicción de elementos como cubiertas inclinadas de tejado arábico, canalones, desagües, acequias, pozos, cisternas y aljibes.

 

Areas Naturales

La práctica totalidad del litoral del municipio de Mercadal- excepto los núcleos urbanizados- posee una calificación especial como área natural protegida por el Parlamento de las Islas Baleares. Eso es una buena muestra de la diversidad de su flora y de su fauna, así como de los elevados valores ecológicos de la zona, que constituyen un gran atractivo para los amantes de la naturaleza en estado puro, las excursiones a pie o a caballo, las actividades al aire libre y la tranquilidad de las playas vírgenes.

Coronado por un faro, el cabo de Cavalleria ofrece, con sus acantilados de hasta 90 metros de altura, un aspecto impresionante, especialmente los días en que la mar está agitada. La zona está rodeada de conjuntos de interés arquitectónico y arqueológico, y es un lugar de nidificación frecuente para las aves marinas y migratorias como la gaviota, el buitre pequeño o el halcón peregrino. En medio de este paisaje árido y rocoso florecen endemismos como el socarrell (sonco espinoso) y plantas aromáticas como la camomila.

En sus inmediaciones está la solitaria isla “des Porros” y playas no urbanizadas como Cavalleria y Cala Viola, formada por tres calitas. Y, continuando hacia poniente hay dos playas vírgenes más: Binimel.là y cala Pregonda. El acceso a esta última cala se ha de hacer por mar o a pie desde la marisma de arena gruesa y roja rodeada de pinares y sabinas.

Uno de los habitats más singulares lo forma la zona húmeda del prado de Binidonairet (al Sur de cala Tirant), que se anega durante el invierno y pasa a ser un paraje privilegiado para la observación de aves acuáticas.También son zonas naturales protegidas de Mercadal la bahía de Fornells, cuyas costas forman un interesante ecosistema, y las zonas de pinares, de gran belleza, que se extienden desde el Toro hacia el Nor-Oeste.